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Micro-guía de contenido en salud: cómo educar y cumplir normativa sin tono promocional


Empecemos por la base.El contenido educativo tiene una intención muy concreta: ayudar a entender mejor una realidad de salud. No convencer, no empujar, no dirigir decisiones.

Cuando un texto cruza la línea y suena promocional, casi siempre es por una de estas razones:

  • Intenta “llevar” al lector a una conclusión concreta

  • Usa lenguaje emocional o grandilocuente

  • Promete resultados, mejoras o beneficios claros


El contenido educativo, en cambio, abre conversaciones. Da contexto. Explica lo que se sabe hoy. Y deja espacio para que cada profesional o paciente saque sus propias conclusiones.

Una forma sencilla de comprobarlo es esta:👉 Si quito cualquier marca, producto o interés comercial del texto, ¿sigue teniendo sentido y valor?Si la respuesta es sí, vas por buen camino.


Una estructura que funciona (y no suena acartonada)

Una de las mejores formas de mantener el tono correcto es apoyarte en una estructura clara. No rígida, pero sí coherente. Vamos a verla paso a paso, con explicación y ejemplos reales.


1. Empezar por el contexto: por qué hablamos de esto

Aquí no se trata de impresionar, sino de situar al lector. ¿Qué problema, situación o realidad clínica estás abordando? ¿Por qué es relevante hoy?

Este primer bloque debería responder a un “esto va de…” sin exagerar ni dramatizar.

Ejemplo:

En muchas enfermedades crónicas, no todo lo que ocurre en el organismo es visible a simple vista. Aunque los síntomas externos mejoren, pueden seguir existiendo procesos internos que conviene conocer y monitorizar.

Fíjate en dos cosas:

  • No hay promesas

  • No hay juicios de valorSolo contexto y realidad.


2. Explicar el marco actual: qué se sabe hoy

Aquí es donde aportas conocimiento, no opinión. Puedes apoyarte en guías clínicas, práctica habitual, consensos o incluso experiencia profesional, siempre expresada de forma general.


Este bloque es clave para demostrar rigor sin sonar académico.

Ejemplo:

En la práctica clínica actual, la evaluación de muchas patologías se apoya en una combinación de síntomas reportados por el paciente, exploración física y, en algunos casos, pruebas complementarias. Este enfoque permite tener una visión más completa del estado de la enfermedad.

Observa el lenguaje:

  • “Se apoya”, “permite”, “visión más completa”Nada de “garantiza”, “asegura” o “demuestra que es mejor”.


3. Bajar el concepto a tierra: cómo funciona (explicado normal)

Este es el momento de hacerlo comprensible. Aquí puedes usar analogías, ejemplos sencillos o comparaciones, siempre que ayuden y no simplifiquen en exceso.

La clave es explicar procesos, no soluciones.


Ejemplo:

Es algo parecido a revisar un coche: que el motor no haga ruido no significa necesariamente que todo esté perfecto por dentro. Hay parámetros que no se ven, pero que ayudan a anticipar cómo puede evolucionar en el tiempo.

Este tipo de explicación conecta muy bien con lectores no técnicos y sigue siendo perfectamente profesional.


4. Implicaciones prácticas: qué conviene tener en cuenta

Ojo con esta parte, porque es donde muchos contenidos se vuelven promocionales sin querer.

No se trata de decir qué hacer, sino qué tener en cuenta. Es un matiz pequeño, pero clave.

Ejemplo:


Contar con información más completa puede facilitar conversaciones más informadas entre profesionales sanitarios y pacientes, especialmente cuando se trata de seguimiento y toma de decisiones a largo plazo.

No estás diciendo “haz esto”. Estás diciendo “esto puede ayudar a…”.


5. Cerrar con responsabilidad (y sin CTA comercial)

El cierre no necesita fuegos artificiales. Un buen cierre educativo:

  • Resume la idea principal

  • Recuerda que cada caso es distinto

  • Devuelve el foco al criterio profesional


Ejemplo:

Como ocurre en muchas áreas de la salud, no hay enfoques universales. Cada paciente es diferente y cualquier decisión debe basarse en una valoración individualizada y compartida.

Elegante. Seguro. Compliant.

Tabla práctica: lenguaje que suma vs lenguaje que resta

Mejor usar

Mejor evitar

“La evidencia disponible sugiere…”

“Está demostrado que es mejor”

“Puede ser útil considerar…”

“La mejor opción es…”

“Forma parte del abordaje actual”

“La solución definitiva”

“Ayuda a comprender mejor…”

“Garantiza resultados”

“Se observa en la práctica clínica”

“Funciona siempre”

Si dudas con una frase, pásala por esta tabla mentalmente.


Una plantilla completa (para no empezar desde cero)

Aquí tienes una estructura de artículo que puedes reutilizar tal cual:

TítuloInformativo, neutro y descriptivoEj.: Qué tener en cuenta al evaluar X en enfermedades crónicas

IntroducciónContexto general del problema o situación.

Qué se sabe actualmenteMarco clínico o científico aceptado.

Cómo entenderlo mejorExplicación clara del proceso o concepto.

Implicaciones en la prácticaReflexión abierta, sin directrices.

CierreResumen + recordatorio de individualización.

Disclaimer

Este contenido tiene fines informativos y educativos y no sustituye el criterio de un profesional sanitario.

El disclaimer: simple, humano y suficiente

No hace falta esconderlo ni convertirlo en un bloque legal interminable. Algo claro y honesto suele ser más que suficiente:

Este contenido es informativo y educativo. No sustituye la consulta ni el criterio de profesionales sanitarios.

Cumple su función sin romper la lectura.

La idea clave para llevarte

El buen contenido de salud no intenta brillar, intenta ser fiable.Y la fiabilidad no viene de sonar grandilocuente, sino de ser:

  • Claro

  • Prudente

  • Útil

  • Respetuoso con quien lee


Cuando escribes así, no solo cumples normativa: construyes credibilidad a largo plazo.

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